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Empresarios de Castilla y León se alzan ante la debacle que supone la reforma eléctrica para sus industrias



MADRID, ESPAÑA//  En Castilla-León, una parte de la industria ha invertido en cogeneración para ser más competitiva; las plantas de cogeneración son un pilar de competitividad para las empresas que fabrican con esta energía eficiente productos cotidianos y forman parte de sectores básicos de la economía real como  alimentación, papel, química, refino, textil, cerámica… y que exportan a todo el mundo. En sus procesos productivos necesitan calor o vapor, son empresas intensivas energéticamente y la cogeneración -la energía más eficiente- es su herramienta de competitividad. Los productos hechos con cogeneración compiten en el exterior con la marca España, porque apostar por la cogeneración supone apostar por la industria eficiente y por impulsar los productos españoles en el mundo.

La reforma energética está perjudicando muy seriamente a estas empresas que piden al Gobierno que impulse una política industrial que recupere la contribución de la industria al empleo, al bienestar, a la actividad económica real y sostenible.

Castilla-León tiene un total de 544 MW de cogeneración, en plantas asociadas a procesos productivos de diferentes sectores de actividad. En la autonomía hay más de 76.000 empleos industriales en sectores que cogeneran, de los que depende el 38% del PIB industrial (ex-construcción) de la zona. Solo en operación y mantenimiento de la cogeneración existen en esta comunidad unos 500 empleos directos. Muchos empresarios de Castilla-León invirtieron, en los últimos años, más de 540 millones de euros en instalaciones de cogeneración para aumentar su competitividad y ser más eficientes energéticamente en sus industrias. Hoy esas instalaciones tienen el futuro pendiente de las últimas decisiones tomadas por el gobierno en la Reforma Eléctrica y en el aire están también los puestos de trabajo y la actividad productiva de numerosas industrias castellanoleonesas.

Son industrias intensivas energéticamente que necesitan cogeneración para ser más eficientes y ahorrar energía. La cogeneración es la herramienta que les permite paliar los altos precios  energéticos de España en relación a sus competidoras europeas.

Las medidas de la Reforma Eléctrica emprendida por el Gobierno están suponiendo un mazazo para las industrias que, en sectores como alimentación, química, papelera, textil, cerámica, etc, utilizan cogeneración para fabricar sus productos.  En España, con cogeneración se fabrica el 20% de nuestro PIB industrial, y además el 50% de los productos fabricados con energía proveniente de cogeneración se exportan. Con cogeneración se produce el 12% de la electricidad del país, utilizando el 25% del consumo gas y consumen el 20% de la electricidad de la industria manufacturera. En España, las industrias vinculadas a la cogeneración suman 200.000 empleos directos. El impacto de las medidas de la Reforma Eléctrica sobre la competitividad de las industrias, sobre su capacidad de exportación y su empleo puede hacer inútiles todos los esfuerzos de recuperación económica realizados por las empresas hasta ahora y sumir al país en 2014 en un PIB negativo y en la más rotunda recesión.

La Ley, la propuesta de decreto y la orden de desarrollos establecen clara y tajantemente que se cubrirán todos los costes de operación de las plantas que utilizan combustibles, así como sus gastos por impuestos energéticos, CO2, mantenimiento, etc. Sin embargo, son cientos las empresas que ya han realizado sus cálculos en función de los nuevos parámetros y que comprueban que la metodología de la Orden Ministerial no está bien hecha y que así no se cubren ni los costes.

Los impuestos a la producción de electricidad e hidrocarburos, la eliminación de complementos y, ahora, la aparición del borrador de tipologías de retribución abocan a parar 1800 MW de cogeneración en doce meses. La parada de las plantas de cogeneración confirma que los cálculos reales realizados por las empresas conforme las metodologías de la Orden Ministerial de retribuciones hacen inviable la actividad porque sitúan en pérdidas operativas a la mayoría de las plantas actualmente instaladas, es decir, no hay margen para poder fabricar, los costes son superiores a los ingresos e impuestos que ha fijado el Gobierno. Esta realidad contradice las expectativas de mantenimiento de la potencia instalada que la Secretaría de Estado de la Energía había comunicado a la Asociación Española de Cogeneración, ACOGEN, así como las disposiciones de la Ley 24/2013 del Sector Eléctrico, que garantizan una rentabilidad razonable a instalaciones como la cogeneración de alta eficiencia. Esto supone poner en peligro la consecución de importantes objetivos de política energética tanto nacional como europea, plasmados en diversas Directivas comunitarias.

La cogeneración arrastraba recortes sucesivos a la retribución realizados en 2013 por valor de más de 650 millones de euros, el 22% de todos sus ingresos. La metodología anunciada en la OM para la retribución que contempla un recorte de más de 1.000 millones de euros ha hecho entrar en pánico a las instalaciones. Los parámetros retributivos planteados en la OM no reflejan todas las tecnologías de las industrias cogeneradoras ni consideran la realidad de sus horas de funcionamiento. Tampoco fijan los niveles de mercado de electricidad correctos, situando a las plantas en pérdidas.

La Ley, la propuesta de decreto y la orden de desarrollos establecen clara y tajantemente que se cubrirán todos los costes de operación de las plantas que utilizan combustibles, así como sus gastos por impuestos energéticos, CO2, mantenimiento, etc. Sin embargo, cientos de empresas han realizado sus cálculos comprobando que no cubren los costes y las paradas de plantas se van sucediendo para minorar las pérdidas, mientras que en otras no es posible hacerlo ya que conllevaría directamente parar la producción de la industria asociada.

El impacto de estos recortes sobre la competitividad de las industrias, su capacidad de exportación y su empleo harán inútiles todos los esfuerzos de recuperación económica realizados por las empresas hasta ahora y sumirán al país en un PIB negativo volviendo a la recesión.  El impacto en la recaudación de impuestos energéticos y de sociedades será demoledor. De continuar las paradas al ritmo actual se generará en la industria asociada un escenario de cierres, deslocalizaciones y pérdida de empleo imposible de cuantificar en estos momentos, ya que se ha puesto en alto riesgo a más del 20% de toda la industria manufacturera de este país, a la que se insta a renunciar a tener costes energéticos competitivos, precisamente en un momento en el que todos los países de Europa tratan de atraer a las industria a sus territorios y de impulsar la actividad industrial como pilar para crecer y revertir la crisis.



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