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Greenpeace exige el fin de la era nuclear para evitar accidentes como el de Fukushima



MADRID, ESPAÑA//  A pesar de los intentos de la industria nuclear de minimizar el accidente múltiple en la central nuclear de Fukushima, ha quedado de nuevo claramente manifiesta la extrema peligrosidad de este tipo de energía.

Greenpeace demanda al Gobierno y a los partidos políticos que actúen con responsabilidad y adopten medidas concretas para que nuestro sistema energético sea eficiente, inteligente y 100% renovable.

Greenpeace lamenta que el Gobierno japonés no pueda concentrar todos sus esfuerzos en atender a las víctimas del terrible terremoto y posterior tsunami a causa del, por el momento, segundo accidente nuclear más grave de la Historia.

La organización ecologista denuncia la falta de transparencia y tergiversación de los hechos que está haciendo la industria nuclear. Greenpeace quiere aclarar la verdadera causa de este accidente y sus consecuencias previsibles.

Causas del accidente nuclear

Un análisis correcto de lo ocurrido en Japón muestra que la causa real del accidente nuclear de Fukushima no ha sido ni el terremoto ni el tsunami del pasado 11 de marzo (lo que éstos causaron fue la pérdida del suministro eléctrico a la central), sino el deficiente diseño de los reactores de agua en ebullición General Electric y su pésimo sistema de contención, incapaces de actuar de forma eficaz ante un problema de falta de refrigeración del núcleo por falta de aporte eléctrico externo.

Muchas causas posibles (un sabotaje terrorista, una tormenta, un fallo técnico, errores humanos…) también hubieran podido ocasionar una pérdida prolongada de suministro eléctrico exterior en Fukushima, y entonces, la evolución de los acontecimientos hubiera sido, con toda probabilidad, la misma. Esa misma falta de capacidad de respuesta ante una situación de emergencia de ese calibre la tendría también la central nuclear de Santa Mª de Garoña, puesto que su reactor nuclear es idéntico a la unidad de Fukushima-1 (y el resto de unidades son muy similares a la de Cofrentes). El sistema de contención Mark-1 (el que posee el reactor 1 de Fukushima y el de Garoña) ha sido muy criticado internacionalmente por su falta de seguridad.

“Por el indiscutible hecho de que el reactor de Garoña es idéntico al de la unidad 1 de Fukushima y el de la central nuclear de Cofrentes muy similar al de resto de unidades de la planta japonesa, el Gobierno español debería cerrar estos reactores inmediatamente, ya que su falta de seguridad ha quedado palpablemente demostrada”, ha declarado Carlos Bravo, responsable de la campaña de Energía nuclear de Greenpeace.

Contaminación radiactiva

Con respecto a la cantidad de radiactividad liberada, la industria nuclear ha afirmado que ésta es mínima y que no tendrá efectos inmediatos para la salud. Sin embargo, el Instituto de Protección Radiológica y Seguridad nuclear francés ha asegurado que la radiactividad emitida hasta el momento es una décima parte de la liberada en Chernóbil. Otras autoridades como el Gobierno austriaco calculan que hasta ahora se ha liberado un 50% del cesio 137 y del 20% del yodo 131 expulsado en la central ucraniana.

Aunque los efectos de esta radiactividad en la salud de la población no serán inmediatos, a medio y largo plazo sí se manifestarán, tal y como demuestran los estudios científicos de los casos de Chernóbil y de Hirosima y Nagasaki. Sin embargo, las altísimas dosis recibidas por los trabajadores de la planta podrían provocarles efectos negativos a corto plazo.

Demandas de Greenpeace al Gobierno y a los partidos políticos:

Un plan de cierre progresivo pero urgente de todas las centrales nucleares, comenzando por el cierre inmediato de las centrales nucleares de Garoña y de Cofrentes. Cofrentes demostró su falta de seguridad ante posibles ataques terroristas durante la acción de protesta de Greenpeace del pasado 15 de febrero, cuando un grupo de activistas de la organización logró penetrar en el interior de la instalación, escalar una de las torres de refrigeración y pintar en su pared “Peligro Nuclear”.

Una Ley de Energías Renovables con el objetivo de generar al menos el 50% de la electricidad en España mediante energías renovables para el año 2020 y el 100% antes de 2050.

Una Ley de Ahorro y Eficiencia Energética, con un objetivo obligatorio de reducción del uso de energía primaria del 20% para el año 2020 sobre los niveles de 2005.

La cancelación del proceso de construcción del cementerio nuclear centralizado y el condicionamiento de cualquier decisión acerca de la gestión de los residuos nucleares a la previa puesta en marcha del plan de cierre.

La modificación del Proyecto de Ley sobre responsabilidad civil por daños nucleares o producidos por materiales radiactivos, actualmente en tramitación parlamentaria, para instaurar un régimen de responsabilidad civil en el que el explotador de las instalaciones responda ilimitadamente en tiempo y cuantía de los daños causados.

Realización de “stress tests” obligatorios para todas las centrales nucleares. Además de los propuestos por la Unión Europea para probar su seguridad ante terremotos e inundaciones, deben examinarse los puntos más débiles de las centrales nucleares: el estado del sistema primario, el de los sistemas de refrigeración de emergencia y la resistencia de la contención en situaciones de falta de refrigeración como las vividas en Fukushima, entre otros componentes (especialmente dada la avanzada edad de nuestro parque nuclear, con una vida media de 29 años). También su grado de vulnerabilidad frente a posibles ataques terroristas.

Viabilidad de un sistema energético 100% renovable

“Fukushima debe significar el fin de la era nuclear, acelerando el abandono generalizado de esta energía tan peligrosa que estaba ya en franca retirada antes del accidente japonés”, ha declarado José Luis García Ortega, responsable de la campaña de Energía de Greenpeace. En la Unión Europea está siendo abandonada: en los últimos diez años, la potencia nuclear instalada se ha reducido en 7.594 MW, mientras que se han incorporado más de 100.000 MW de energías renovables. En España, en 2010 la energía nuclear aportó sólo un 21% de la electricidad, mientras que las renovables aportaron ya un 35%, subiendo al 38% en los dos primeros meses de 2011.

En nuestro país, la viabilidad técnica y económica de un sistema de generación eléctrica basada al 100% en energías renovables quedó demostrada en el informe Renovables 100% de Greenpeace, que analiza las posibilidades de las renovables en la península en el horizonte 2050. Este fue el primer estudio en analizar seriamente esta posibilidad. Posteriormente han aparecido otros informes que adelantan el horizonte. El documento Un nuevo modelo energético para España. Recomendaciones para un futuro sostenible, publicado en 2009 por la Fundación Ideas para el Progreso del PSOE, muestra cómo la energía nuclear se podría sustituir de forma acelerada para 2016.

El informe [R]evolución Energética, elaborado por el Centro Aeroespacial Alemán para Greenpeace y el Consejo Europeo de las Energías Renovables, demuestra que la energía nuclear puede ser sustituida completamente en todo el mundo antes de 2050, cuando las renovables producirían un 94,6% de la electricidad mundial y un 97% de la europea.



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