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Aprobado un estudio sobre Energías Renovables Marinas en las regiones atlánticas



SANTANDER, ESPAÑA// La Red Transnacional Atlántica (RTA) ha elaborado un estudio sobre energías renovables marinas (ERM).

Su objetivo, identificar los posibles obstáculos al desarrollo de estas energías en las regiones atlánticas. Dificultades que, tal y como se aprecia en el estudio, además de las técnicas, son de orden jurídico, administrativo, económico, social y medioambiental. Asimismo, se enumeran diversas recomendaciones que permitan o contribuyan a su superación, a fin de aprovechar la oportunidad que ofrece el Océano Atlántico en términos de recursos marinos.

La Red Transnacional Atlántica es una plataforma de cooperación de la sociedad civil dentro del Espacio Atlántico y se constituyó oficialmente el 19 de septiembre de 2003. Esta Red transnacional está compuesta por los Consejos Económicos y Sociales de las regiones del Espacio Atlántico, o por organismos regionales análogos para el caso de las regiones atlánticas que no cuentan con este tipo de instituciones. Actualmente se compone de dieciséis socios, que provienen de cuatro países (España, Francia, Reino Unido y Portugal). En España, están presentes los Consejos Económicos y Sociales de Cantabria, Canarias, País Vasco y Galicia. Asimismo, la Red Transnacional Atlántica forma parte como miembro observador de la Comisión del Arco Atlántico (CAA) de gobiernos regionales. La Red define planes y políticas de cooperación interregional, con la vocación de dirigirlas principalmente a las instituciones de la UE para influir en la promoción de políticas que favorezcan a estas regiones periféricas con problemáticas comunes y favorecer la integración de las regiones atlánticas, reforzando su competitividad y su cohesión social y territorial.

“Desarrollo de las energías renovables marinas: condiciones de éxito en las regiones de la RTA del Arco Atlántico”. Este es el título de este informe que recoge que el cambio climático, la dependencia e incertidumbre de abastecimiento energético, y la competitividad, nos obligan a tomar decisiones vitales sobre nuestro modelo energético y las fuentes de energía del futuro. Tanto es así, que se hace necesario sustituir las energías fósiles por energías que, teniendo un carácter renovable, tengan un impacto mínimo sobre el medio ambiente. Por este motivo, las energías renovables se han convertido hoy en día en un componente fundamental de la política energética. La Unión Europea se ha marcado el ambicioso objetivo de conseguir que en 2020, el 20% del consumo energético esté basado en energías renovables.

Según el documento, las ERM constituyen para las regiones atlánticas una fuente energética de indudable interés por su carácter de energías limpias y autóctonas, lo que puede traer consigo el desarrollo de una nueva industria dentro de sus economías. No obstante, se añade, si no queremos desaprovechar sus ventajas ambientales y socioeconómicas, es preciso adoptar una posición decidida y muy proactiva, dirigida a su avance tecnológico. Una vez alcanzada su madurez, los autores del informe recomiendan favorecer su despliegue a gran escala, a la vez que se ponen en marcha herramientas de sensibilización, de formación y de comunicación.

Sin embargo, para poder optimizar el desarrollo de estas actividades, el informe contempla la necesidad de reforzar significativamente los equipos de investigación mediante medios y financiación, además de apoyarse en los sectores económicos ya existentes para el despliegue industrial que llevará aparejado. Asimismo, se apuesta por la creación de clusters a partir de los potenciales existentes y por reforzar las sinergias interregionales en torno a ellos. También, se sugiere favorecer el desarrollo y la mutualización de las capacidades portuarias y de los medios de logística, como infraestructuras o buques especializados.

Un aspecto imprescindible para el desarrollo de este potencial, que exige una acción conjunta de los países implicados, es la creación de una red de transporte eléctrico marino, similar a la construida en el mar del Norte para la mejor inserción de esta nueva fuente en el sistema de distribución.

En cualquier caso, los autores del informe creen que para propiciar el surgimiento de este nuevo sector industrial, que traerá consigo nuevas posibilidades de empleo, de diversificación económica y de reconversión de sectores tales como, por ejemplo, la construcción naval, es condición indispensable una estrategia común de todos los actores involucrados. Además de la voluntad política y de la implicación de toda la sociedad, se requiere un esfuerzo concertado en el que han de movilizarse los medios científicos, tecnológicos, financieros, industriales y las cualificaciones profesionales. Con el océano atlántico como patrimonio común, las regiones atlánticas están abocadas a la cooperación, tanto en el mar, planificando y ordenando de manera racional y eficiente el espacio marino, como en tierra, mediante la coordinación e intercambio de sus conocimientos y competencias. Y esta colaboración también se eleva hasta la Unión Europea, mediante programas y estructuras de cooperación tecnológica, en el marco de una futura Iniciativa Industrial Europea, ya existente para la energía eólica offshore cimentada en el fondo. En este sentido, los Consejos Económicos y Sociales de las Regiones atlánticas de la RTA solicitan también una medida similar para la energía de las olas y de las corrientes.

Sólo así se podrá avanzar de una forma más rápida y eficiente dado que las ERM se mantienen en una fase muy incipiente de desarrollo. Tal y como recoge el documento, existen proyectos a nivel prototipo y demostración, pero se está aún muy lejos de un despliegue comercial o a gran escala, al tratarse de una tecnología compleja y de costes elevados.

Estas son las principales conclusiones del informe realizado por la RTA, trabajo ratificado y validado por cada uno de los miembros de la Red de forma individual, a través de la sanción de sus máximos órganos de representación, y presentado en el Parlamento de Bruselas el 10 de noviembre de 2010. Dos años ha llevado la elaboración de este trabajo que se puso en marcha en 2008 cuando se acordó abordar un estudio sobre las barreras existentes para el desarrollo de las ERM en el ámbito del Arco Atlántico. Para ello se creó un Grupo de Trabajo, cuya Presidencia recayó en el CES de Cantabria.

Pero este no es el primer estudio que realiza la RTA. Desde que comenzara su andadura, se han realizado diversos trabajos de especial trascendencia para los agentes económicos y sociales de las regiones atlánticas, entre los que cabe mencionar la publicación de tres estudios, que pueden consultarse en nuestra página web (www.cescan.es):

  1. La seguridad del transporte y tráfico marítimo de mercancías.
  2. La intermodalidad en el transporte de mercancías: puertos e hinterlands, transporte marítimo y cabotaje.
  3. Transferencia de tecnología e innovación: claves de cooperación para las regiones del Arco Atlántico.


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