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Energía eólica, la fuente renovable que ya es alternativa



El desarrollo alcanzado por la energía eólica en los últimos años ha permitido que esta fuente de energía renovable comience a ser competitiva frente a las convencionales. Pese a determinados obstáculos, factores como la madurez tecnológica, la liberalización del sector energético y la participación de eléctricas, fabricantes, promotores y Gobierno, han provocado que este sector presente una actividad sin precedentes.

Gamesa, el mayor fabricante de aeogeneradores de España y segundo del mundo, compite en la bolsa frente a las grandes empresas energéticas españolas. Imaginar esto hace treinta años, tras la crisis del alza de los precios del petróleo, era un sueño. Hoy en día, es una realidad que muestra el espectacular desarrollo de la energía eólica en un entorno marcado por los altos precios de los combustibles fósiles, las severas exigencias medioambientales y la elevada disponibilidad de recursos renovables. A pesar de ciertos obstáculos, se conectan a la red eléctrica parques eólicos, los fabricantes de equipos alcanzan la madurez tecnológica, las grandes corporaciones energéticas diversifican sus recursos de generación y áreas de negocio, los promotores privados obtienen beneficios económicos y el Gobierno asegura un marco normativo estable.

Crecimiento destacado

Cada vez es más corriente encontrar parques eólicos adornando el paisaje español. Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), la potencia instalada en España era de 2270 Mw en 2000, algo más de lo que suministrarían dos centrales nucleares funcionando las mismas horas del día. Teniendo en cuenta que diez años antes apenas existían 7 Mw, la progresión ha sido espectacular. La sucesiva puesta en marcha de instalaciones es sinónimo de la importancia que la energía eólica empieza a cobrar en el panorama nacional. Aunque menos del 3% de la energía generada actualmente procede de esta fuente, es de destacar su enorme potencial para abastecer a núcleos de población importantes. Prueba de ello son las iniciativas de algunas comunidades autónomas de tenerla en cuenta en su estrategia energética. Navarra es ya un ejemplo modelo, pues el 22% de la energía que consume procede del viento, y Galicia lo será en el futuro, ya que prevé generar el 45% del mismo modo.

Alcanzada la madurez tecnológica

En los últimos quince años la tecnología eólica ha experimentado un considerable progreso, consolidándose comercialmente en generadores de media potencia (unos 600 Kw) con eje horizontal y tripalas, alta calidad de suministro eléctrico, bajo mantenimiento y vida operativa superior a los veinte años. España ocupa un lugar destacado en la fabricación de equipos no sólo en Europa, sino en todo el mundo. Tres empresas, Gamesa, Ecotècnia y Made, se encuentran entre las 10 primeras del mundo, ocupando Gamesa la segunda posición por debajo de uno de sus accionistas, la danesa Vestas.

El impulso de la liberalización eléctrica

Expertos del sector afirman que la clave que inició el desarrollo y estimuló la inversión privada fue la ley del sector eléctrico en los años noventa. El llamado régimen especial establecía un marco normativo estable que aseguraba la compra, por parte de las compañías eléctricas, de la electricidad generada por métodos renovables. Con esta medida, los ingresos económicos de los parques eólicos estaban garantizados.

Sector empresarial concurrido

Los participantes en el sector (fabricantes, promotores, eléctricas y Gobierno) han alcanzado rápidamente un amplio consenso de actuación. Alrededor de los productores de aerogeneradores se ha desarrollado todo un importante sector auxiliar manufacturero (álabes, engranajes, torres, sensores) y de servicios (instalaciones, mantenimiento e ingeniería). La atractiva rentabilidad ha animado a los inversores privados, pues el desembolso económico es menor que en los proyectos tradicionales. Las grandes sociedades energéticas también han aprovechado la tendencia invirtiendo en sus divisiones renovables, como Endesa o BP. Además, el Gobierno juega un papel de intermediario regulando y estableciendo medidas de fomento. El IDAE ha elaborado el Plan de Fomento de las Energías Renovables siguiendo la tendencia marcada por el Libro Blanco de las Energías Renovables de la Unión Europea.

Reducción de los costes de inversión

El coste medio por Kw instalado ha disminuido gradualmente, situándose en 2000 en unos 900 euros repartiéndose entre los aerogeneradores (75%), la línea y el equipamiento eléctricos (14%), la obra civil (6%) y el proyecto y trámites administrativos (3%). El gasto de operación representa el 3% anual de la inversión, estimándose una vida operativa de veinte años.

Una fuente renovable desatacada

La crisis energética de los setenta provocó que la sociedad tomara consciencia de la escasez de combustibles fósiles. Tras ella, el mundo confió en que las fuentes renovables con mayor potencial de desarrollo (solar, eólica y biomasa principalmente), llamadas entonces energías alternativas, solucionaran el problema. Treinta años más tarde, no resultó tal como se esperaba y solo la energía eólica parece desmarcarse del grupo y comenzar a ser rentable frente a las energías convencionales.

Necesidad de eliminar todas las barreas

Todavía existen barreras que es necesario superar durante los próximos años. La más preocupante es la mejora de la infraestructura de conexión eléctrica de los parques eólicos a la red. Además, deben regularizarse los trámites administrativos entre Gobierno central, comunidades autónomas y ayuntamientos, para la construcción de instalaciones. Así mismo, es preciso que se aumenten los incentivos a la investigación y al desarrollo en cuanto a tecnología se refiere. Por último, la inclusión de los costes sociales y medioambientales en el coste energético de los combustibles convencionales debe empezar a plantearse en serio.

Ventajas medioambientales

Aparte de la existencia de grandes recursos eólicos, la gran ventaja medioambiental de la energía eólica es la reducción del efecto invernadero. Según el IDAE, 10 Mw de potencia renovable evitan la emisión a la atmósfera de 22500 toneladas al año de CO2, el principal causante del fenómeno atmosférico. A pesar de ello, esta fuente también presenta inconvenientes como el impacto visual en zonas de belleza paisajística, la alteración biológica y geológica del entorno y ruido e impactos sobre la fauna. Aunque los efectos positivos los compensan con creces, es frecuente que ciertos grupos ecologistas tengan una percepción desmesurada del impacto.

Previsiones esperanzadoras

De acuerdo con el Plan de Fomento de las Energías Renovables, existe en España un potencial eólico técnicamente aprovechable hoy en día de aproximadamente 15000 Mw. La previsión más optimista, que supone una activa y efectiva política de promoción eliminando todas las barreras, prevé un crecimiento de potencia instalada, alcanzando los 8000 Mw en 2010. En cambio, si se continua con la política actual, solo se alcanzarían unos 5000 Mw. De cumplirse el escenario más positivo, la electricidad producida por esta fuente renovable podría suponer un 8% de la producida en España incluyendo todas las fuentes energéticas. Un colosal aumento ya que actualmente representa un 2% aproximadamente.

Una energía alternativa

Nos encontramos ante un sector económico en expansión, estratégico, aceptable medioambientalmente y deseado por los partidarios más radicales. Si se eliminan todas las trabas, la energía eólica puede consolidarse como una fuente energética al mismo tiempo renovable y alternativa.



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0 Comentarios en Energía eólica, la fuente renovable que ya es alternativa

  1. natalia hermosilla 16 agosto 2009 a las 12:15 am #

    Energía eólica es la energía obtenida del viento, o sea, la energía cinética generada por efecto de las corrientes de aire, y que es transformada en otras formas útiles para las actividades humanas.
    El término eólico viene del latín Aeolicus, perteneciente o relativo a Eolo, dios de los vientos en la mitología griega. La energía eólica ha sido aprovechada desde la antigüedad para mover los barcos impulsados por velas o hacer funcionar la maquinaria de molinos al mover sus aspas.
    En la actualidad, la energía eólica es utilizada principalmente para producir energía eléctrica mediante aerogeneradores. A finales de 2007, la capacidad mundial de los generadores eólicos fue de 94.1 gigavatios.[1] Mientras la eólica genera alrededor del 1% del consumo de electricidad mundial,[2] representa alrededor del 19% de la producción eléctrica en Dinamarca, 9% en España y Portugal, y un 6% en Alemania e Irlanda (Datos del 2007).
    La energía eólica es un recurso abundante, renovable, limpio y ayuda a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero al reemplazar termoeléctricas a base de combustibles fósiles, lo que la convierte en un tipo de energía verde. Sin embargo, el principal inconveniente es su intermitencia.

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