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1.- LA GESTIÓN DE LA ENERGÍA
Introducción
La gestión energética es un procedimiento organizado de previsión y control del consumo de energía con el fin de obtener el mayor rendimiento energético posible sin disminuir el nivel de prestaciones, ya que toda reducción del coste energético redunda en una mejora de la vida económica de la empresa.
Al crecer los costes de la energía y a medida que el suministro y el uso de la misma requieren un esfuerzo de planificación a medio plazo, se comprende la necesidad de establecer mecanismos de gestión energética. Es decir, es preciso conocer los consumos y usos de las distintas fuentes energéticas, no sólo a nivel de valores globales, sino de modo particularizado aplicado a los distintos procesos y consumos internos. De aquí es posible predecir los incrementos de energía usada que se producirán al aumentar la actividad, o es posible fijar las medidas de contención del coste a través de un programa inteligente de ahorro.
Metodología
La metodología usada en el proceso de gestión energética conlleva las siguientes etapas:
> Inventario de edificios y equipos consumidores
Conocer la cantidad total usada de cada tipo de energía (gas, electricidad, combustibles, etc.) así como los rendimientos y potencias de cada equipo que intervienen en la instalación.
> Realización de una auditoría energética
Consiste en un análisis de la situación energética a lo largo de un periodo de tiempo con el fin de determinar cómo y dónde se utiliza la energía en sus distintas formas. Consiste en una toma de datos, un diagnóstico, un estudio de mejoras y un análisis económico.
> Formación y motivación del personal
Educación del personal que trabajará diariamente en las instalaciones. Es un requisito indispensable para un uso realmente racional de la energía.
> Programa de gestión energética
Una vez planificadas las líneas de actuación tras la auditoría, un sistema de información será la base de un programa de gestión energética que se encargará de llevar el control y mantenimiento de todos los equipos: consumos, horarios, informes, etc.
Conclusión
Con toda probabilidad un análisis de este tipo pondrá de manifiesto multitud de ocasiones donde es propicio ahorrar energía con el consiguiente beneficio económico. Por tanto se podrán plantear varias medidas de ahorro. La rentabilidad de las mismas puede ser muy variable. Algunas generalmente presentan periodos de retorno cortos de la inversión como el ajuste de tarifa eléctrica o aislamiento de tuberías, otras en cambio requieren estudios más cuidadosos como son la utilización de la energía solar o la implantación de sistemas de cogeneración.
En general estas medidas no sólo suponen un ahorro directo de energía y del coste económico asociado; además se obtienen ahorros indirectos en mantenimiento, personal, etc. y una mejora en las condiciones de confort.
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