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La eficiencia energética Imprimir E-Mail
origen: José Santamarta   
lunes, 29 de enero de 2007
Indice de Artículos
La eficiencia energética
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Las administraciones competentes deberán arbitrar las medidas necesarias (sobre todo unas primas adecuadas y un marco estable) para que nuestro país llegue como mínimo al 18% en 2010. El sector agroalimentario, y sobre todo los servicios, son los que presentan hoy unas mayores posibilidades de desarrollo. Las nuevas tecnologías, como microturbinas o pilas de combustible, podrían posibilitar un rápido desarrollo, siempre que la Administración proporcione el marco adecuado.

La cogeneración es mucho más eficiente que la producción separada, y presente otras muchas ventajas: garantía de potencia, abastecimiento más descentralizado, menores pérdidas en transmisión, adaptación a la demanda local, menor contaminación y mayor creación de puestos de trabajo. Una planta de cogeneración tiene una eficiencia que va del 60 al 80%, frente al 35% de una central termoeléctrica de carbón, el 33% de una central nuclear o el 51% de una central de ciclo combinado, si se tienen en cuenta las pérdidas en el transporte y distribución.

Usos domésticos

El consumo total de electricidad pasó de 30.209,9 GWh en 1990 a 65.918,8 GWh en 2004, con un incremento del 118,20%, superior a la media total del 88,68%. La población de hecho pasó de 39.887.140 personas en 1990 a 44.508.530 en el año 2005 y el número de hogares de 11.736.376 en 1991 a cerca de 15 millones en 2006, y además también aumentó la superficie media de las viviendas. En el año 2000 el parque edificatorio español lo componían 1.900 millones de metros cuadrados, de los cuales 1.300 millones eran viviendas principales y 600 millones viviendas secundarias, según el Censo de población y Vivienda 2001 del INE. El número de personas por hogar se redujo de 3,4 personas por hogar en 1990 a 2,9 en el año 2000. El conjunto de viviendas familiares, incluidas las secundarias y las desocupadas, pasó de 17.220.399 en 1991 a 20.550.560 en 2000.

Desde 1990 la intensidad energética del sector residencial aumentó a una tasa media anual del 3%. El aumento del número de hogares se debe tanto al crecimiento de la población, a causa sobre todo de la inmigración, como de la reducción del tamaño de las unidades familiares.

La actuación más importante fue la aprobación del Código Técnico de la Edificación, y en el futuro los Decretos que revisan el RITE y el procedimiento de Certificación Energética de los Edificios (CTE). Según el IDAE, la implantación del CTE va a suponer, para cada edificio y respecto al consumo que tendría si fuera construido según la legislación actual, un ahorro energético asociado de un 30-40% y una reducción de emisiones de CO2 por consumo de energía de un 40-55%.

El consumo eléctrico por hogar pasó de 2.660,7 kWh en 1990 a 3.298,7 kWh en 2000, los usos térmicos de 0,35 tep (toneladas equivalentes de petróleo) en 1990 a 0,46 tep en 2000, y el total de 0,58 tep en 1990 a 0,74 tep en 2000. Sin embargo los consumos domésticos en España son el 57% de los consumos medios en la UE, después de aplicar las correcciones climáticas. Es previsible que los consumos sigan aumentando. En 1975 el consumo doméstico ascendió a 4,2 Mtep (Millones de toneladas equivalentes de petróleo), en 1995 a 10,1 Mtep y en 2000 a 11,8 Mtep (15,1% del consumo final) y para el año 2010 llegará a 14,5 Mtep en el “Escenario Tendencial” o a 13 Mtep en el escenario “Ahorro Base”, lo que supone entre 1 y 0,9 tep/hogar en el año 2010, frente a 0,75 tep/hogar en 1999. En conjunto aumentará el consumo de electricidad, gas natural y energía solar (bajas temperaturas y fotovoltaica), crecerá algo la biomasa, se estabilizará el consumo de gasóleos y gases licuados de petróleo (GLP) y se reducirá el consumo de carbón.

El consumo aumentará por la mejora del nivel de vida, por el aumento de los equipamientos familiares y la demanda de mayores niveles de confort, por el aumento de la población a causa de la inmigración, la disminución del número de personas por hogar y el aumento de la superficie de los hogares, entre otros factores. Las políticas de ahorro, en el mejor de los casos, sólo lograrán reducir el aumento tendencial del consumo.

Según el IDAE la calefacción representó el 46,8% del consumo residencial, el agua caliente el 20,5%, los electrodomésticos el 15,6%, la cocina el 9,6%, la iluminación el 7,3% y el aire acondicionado el 0,2%. Parte de las variaciones del consumo doméstico, sobre todo la calefacción, se deben a las variaciones climáticas.



 
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