Boletín gratuito



Acceso de usuarios






¿Recuperar contraseña?
Regístrese aquí

MundoEnergía SOLAR

MundoEnergíaSOLAR

Anunciantes

Panorama minero

Colaboradores

Portal de energía solar
PortalSolar
Todosolar
Biodieselspain
Expo bioenergía 2008

ANUNCIANTE DESTACADO

Advertisement
La eficiencia energética Imprimir E-Mail
origen: José Santamarta   
lunes, 29 de enero de 2007
Indice de Artículos
La eficiencia energética
Página 2
Página 3
Página 4
Página 5
Página 6
Página 7
Página 8
Página 9

José Santamarta Flórez, Director de la Revista World Watch 

La energía condiciona nuestras vidas y la política internacional, y es el principal factor de la degradación ambiental. Hoy dependemos en un 80% de los combustibles fósiles para resolver la inmensa mayoría de nuestras necesidades, lo que nos permite gozar en las zonas ricas de un alto nivel de vida, pero con consecuencias cada vez más apreciables, desde los problemas de suministro, causa de buena parte de los conflictos del último medio siglo, a la amenaza del cambio climático o la realidad cotidiana de la contaminación atmosférica. Hay problemas de abastecimiento y recursos, pero sobre todo el límite que nos impone la capacidad de la atmósfera para absorber el dióxido de carbono que se emite en la combustión del carbón, el petróleo y el gas natural. El límite real no son los recursos, sino los sumideros.


Por estas y otras razones, a lo largo de este siglo habrá que realizar la transición energética ordenada y gradual hacia un modelo energético descarbonizado y cada vez más eficiente, sin olvidar el importante problema de proporcionar un nivel de vida digno al 80% de la población mundial que vive en la pobreza, lo que sin duda requerirá un importe aumente del consumo energético.

Algunos ponen sus esperanzas en la energía nuclear. Pero ésta, que sólo produce electricidad y apenas representa el 6% del consumo mundial (el 2% con una metodología que tenga en cuenta sólo la electricidad producida y no el calor de la fisión), plantea problemas no menos graves, como los residuos radiactivos, la proliferación nuclear (véase Irán, India, Pakistán o Corea del Norte), la seguridad o los costes económicos reales de todo el ciclo.

Muchos pensamos que la solución pasa por el desarrollo de las energías renovables, que ya aportan el 14% del consumo mundial, y que a medio y largo plazo podrán cubrir todas nuestras necesidades energéticas, sin agravar el cambio climático, sin dejar una herencia de residuos radiactivos y sin ocasionar conflictos por los recursos, pues en todos los lugares hay suficiente sol o viento, y el hidrógeno será la principal forma de almacenamiento y el vector energético clave de una economía futura. Pero el proceso será lento y gradual, requerirá varias décadas, un esfuerzo prolongado y un importante desarrollo tecnológico, que posibilite reducir los costes.

Dios aprieta, pero no ahoga. En el pasado el agotamiento de los bosques nos forzó a entrar en la era de los combustibles fósiles. Hoy afrontamos una nueva transición, llena de oportunidades y desafíos, hacia un modelo energético descarbonizado.

La energía es un elemento básico para el buen funcionamiento de nuestro sistema económico, desde la industria a la agricultura y los servicios. Gracias a ella nuestra calidad de vida ha mejorado, como lo ha hecho la movilidad o el confort, liberándonos de pasar frío o calor. Pero, al mismo tiempo, la producción, la transformación, el transporte y el consumo de energía es la mayor causa de deterioro ambiental.

Para tratar de hallar un equilibrio, la Unión Europea se ha marcado tres prioridades interrelacionadas para la política energética: asegurar el abastecimiento energético, la competitividad y la sostenibilidad ambiental. La competitividad mejora la eficiencia del sistema energético, y ha supuesto una importante mejora la generación de electricidad así como un rápido aumento del consumo de gas natural, el más limpio entre los combustibles fósiles.

La Unión Europea y, dentro de ella, España en particular (importamos el 80% de nuestro consumo energético), es una de las regiones más dependientes, al tener que importar el petróleo y gas que consume en su práctica totalidad. Tras más de una década de precios energéticos relativamente bajos, en los últimos años hemos asistido a un importante incremento de los mismos, tanto de los del petróleo como los del gas natural, a causa de las tensiones en Oriente Próximo (invasión de Irak, el conflicto de Israel con los palestinos, Líbano y Siria), la creciente demanda mundial, sobre todo con la incorporación de China e India a la nueva economía, así como la disminución de las reservas de hidrocarburos, lo que configura un escenario de precios altos y crecientes, y nuevas tensiones en el abastecimiento futuro.



 
< Anterior   Siguiente >

DIPINNOVA
I+D+i de Universidades y Centros Tecnológicos

MUNDOENERGIA EN VENTA

Este portal se encuentra en venta. Más información.

Publicidad