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Greenpeace valora positivamente que el Parlamento europeo quiera aumentar las renovables al 35%



Hoy el pleno del Parlamento europeo ha votado a favor de aumentar al 35% el objetivo de energías renovables de la Unión Europea (UE) para 2030. Las proyecciones muestran que el objetivo propuesto actualmente por el Consejo europeo y la Comisión, del 27%, es demasiado bajo para alcanzar los compromisos internacionales adquiridos en virtud del acuerdo climático de París cuyo objetivo es limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados.

El Parlamento europeo también ha acordado reforzar las normas orientadas a reconocer el derecho ciudadano a producir energía renovable en los hogares tanto de forma individual como colectiva o en el marco de una cooperativa o comunidad. Estas normas incluyen el derecho a que la electricidad autoconsumida esté libre de cargos, gravámenes e impuestos, lo que implica que el Parlamento Europeo está pidiendo que las normas de la UE ilegalicen el polémico ‘impuesto al sol’ español (1).

“Es una buena noticia que el Parlamento europeo haya reconocido que la Unión debe impulsar las energías renovables para cumplir sus compromisos climáticos, pero debería haberse ceñido a las soluciones reales y no incluir las fuentes y usos insostenibles de bioenergía”, ha declarado Sara Pizzinato, responsable de la campaña de energía de Greenpeace. “A diferencia del Ejecutivo español, aún atrapado en subvencionar el carbón y la energía nuclear, el Parlamento europeo respalda firmemente el derecho ciudadano a generar, consumir y vender la electricidad autoconsumida y producida con el sol y el viento. Un mensaje claro para España y su “impuesto al Sol”.

Un informe de 2016 de CE Delft muestra que, con el apoyo adecuado, una de cada tres personas en España podría producir su propia electricidad a partir de energías renovables para 2050, lo que cubriría la mitad de la demanda de electricidad española.

El Parlamento Europeo ha respaldado hoy seguir usando fuentes insostenibles de bioenergía en la UE. Su propuesta, por ejemplo, permitiría a los estados miembro quemar árboles enteros para cumplir sus objetivos de energías renovables; un hecho que, según los científicos, aumentará las emisiones de gases de efecto invernadero durante décadas y contribuirá significativamente a una mayor degradación de los bosques.

Coincidiendo con la adopción de la posición de la Directiva de Renovables del Paramento Europeo, Tatiana Nuño, responsable de la campaña de cambio climático de Greenpeace se ha trasladado a Estrasburgo junto con dos mujeres procedentes de las comarcas mineras de carbón de Laciana (León) y de Andorra (Teruel). En su visita quieren trasladar a Europa la importancia de generar alternativas sostenibles en estas regiones y reclamar una transición energética justa de forma urgente que tenga en cuenta a todas las personas.

“El Gobierno de España no puede seguir dando la espalda a la lucha frente al cambio climático. Estamos entre los países más vulnerables a los impactos de cambio climático de Europa y en cambio nuestras emisiones siguen creciendo al igual que lo hizo el uso de carbón el año pasado. Y en lugar de desarrollar las herramientas necesarias para una transición energética en manos de la ciudadanía, el ejecutivo pretende aprobar una normativa que dificulte el cierre de las centrales de carbón”, ha declarado Nuño.

Los ministros de energía de los estados miembro de la UE, que el pasado 18 de diciembre alcanzaron su acuerdo preliminar sobre el paquete completo de reforma energética, acordaron seguir manteniendo los subsidios para la quema de carbón, la energía nuclear y el gas por lo menos hasta 2035 y debilitar las propuestas dirigidas a empoderar a hogares, cooperativas y municipios para que puedan producir y vender su propia energía renovable. Las negociaciones trilaterales entre el Consejo europeo, el Parlamento y la Comisión comenzarán en los próximos meses. La política energética europea a 2030 será el resultado de esta negociación.

(1) Greenpeace recuerda que en España los consumidores que produzcan su propia energía y estén conectados a la red están obligados a pagar un “impuesto al sol” por la energía que han producido para consumo propio. Esto no aplica a las instalaciones inferiores a 10kW y las ubicadas en algunos territorios extrapeninsulares. Sin embargo, para no pagar el “impuesto al sol” estos consumidores deben regalar la electricidad excedentaria que vierten a la red eléctrica.



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