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Greenpeace muestra cómo el mundo puede abandonar la dependencia de los combustibles fósiles



MADRID, ESPAÑA// Una gran expansión de las energías renovables y más eficiencia energética en los vehículos son las claves para acabar con la dependencia mundial de los combustibles fósiles, causantes del cambio climático y evitar la necesidad de extraer petróleo en aguas profundas, tanto en el Ártico como en Canarias, según un nuevo estudio conjunto de Greenpeace, el Consejo Europeo de la Energía Renovable (EREC) y el Consejo Mundial de la Energía Eólica (GWEC).

El informe, [R]evolución Energética 2012: Un escenario energético mundial sostenible, incluye una hoja de ruta detallada y práctica para reducir la demanda de petróleo en un 80%, especialmente en el sector transporte. La [R]evolución Energética demuestra que no haría falta explotar el Ártico ni otras fuentes marginales de petróleo, como las arenas bituminosas de Canadá o las perforaciones en aguas profundas de Brasil o Canarias, si se usase más energía renovable para impulsar nuestros vehículos y se estableciesen límites de eficiencia energética mucho más estrictos para los automóviles en Europa y en el resto del mundo.

“El camino para reducir la demanda de petróleo y acabar con las amenazas de las perforaciones en ecosistemas tan frágiles como el del Ártico, además de hacer innecesario buscar más petróleo bajo el mar, es hacer que los coches sean mucho más eficientes y extender en el transporte el uso de la electricidad producida con renovables”, ha declarado Sven Teske, experto en energía de Greenpeace Internacional y coautor del informe. “El sector de las energías renovables está mejorando a gran velocidad, pero el sector automovilístico se resiste a poner en marcha a gran escala las tecnologías necesarias”, ha añadido Teske.

Bajo el nuevo escenario energético, las tecnologías renovables proporcionarían más del 90% de la electricidad y del calor en el mundo, y más del 70% en el sector del transporte. Esta transformación es compatible con el crecimiento económico y aseguraría unos costes más bajos de la energía. Las emisiones de CO2 se reducirían drásticamente para evitar un cambio climático catastrófico y se crearían millones de empleos. Para evitar la explotación del Ártico y demás fuentes no convencionales de petróleo, como las de aguas profundas, estas son las medidas políticas necesarias:

-Asegurar que los niveles promedio de eficiencia exigidos a los nuevos automóviles en Europa reduzcan el consumo de energía en un 40% por debajo de actual.

-Asegurar que en otras partes del mundo se empiece a imponer niveles de eficiencia similares para los automóviles.

-Asegurar que la demanda energética de los automóviles se reduce a un tercio de la actual a largo plazo, mediante la reducción del tamaño de los coches, uso de materiales más ligeros y mayor uso de motorización eléctrica.

La transición hacia los vehículos eléctricos, tanto de uso privado como en el mayor empleo de servicios de transporte público, es clave para reducir la dependencia del petróleo y para implementar una mayor eficiencia energética. Una parte cada vez mayor la energía usada en el transporte mundial debe venir de electricidad renovable, principalmente de generadores eólicos y solares.

“España tiene mucho que ganar en esta revolución energética, pero hace falta que el Gobierno se dé cuenta de que no puede seguir anclado a las viejas energías que solo aumentan nuestra dependencia y nuestra deuda, sino que debe reformar el sistema para apoyar el crecimiento definitivo de las renovables”, ha declarado José Luis García Ortega, responsable del área de Cambio climático y Energía de Greenpeace España. “El mundo necesita más eficiencia y más energía renovable y es ahí donde nuestro país puede marcar la diferencia. ¿Por qué buscar petróleo en Canarias con los peligros que conlleva cuando tenemos abundancia de fuentes renovables creadoras de riqueza, empleo y desarrollo tecnológico?”.

Las inversiones en nuevas plantas necesarias para poner en práctica la [R]evolución Energética serían de 920.000 millones de euros al año de aquí a 2050, alrededor del 1% del PIB mundial. Aunque esta cantidad duplica los 387.500 millones de euros de inversiones que necesitaría el actual escenario de combustibles fósiles, el cambio a la energía renovable supondría en el futuro un ahorro de un billón de euros al año en costes de combustible. Estos ahorros compensarían ampliamente la inversión requerida para hacer la transición hacia la energía renovable.

Bajo el nuevo escenario de [R]evolución Energética, las emisiones mundiales de CO2 dejarían de crecer en 2015, que es el año señalado por los científicos como crucial para lograrlo y así evitar el peor cambio climático. A partir de ahí empezarían a bajar, para reducirse en 2050  más del 80% respecto a 1990, si el suministro energético mundial se basa casi enteramente en renovables para entonces.

 



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