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Las grandes eléctricas cobran primas desde ocho años antes que la termosolar



MADRID, ESPAÑA//Las centrales termosolares no son ninguna burbuja ni esconden ninguna incertidumbre por las que pudiera temerse cualquier descontrol. Al contrario, están siguiendo una senda de entrada en operación de acuerdo con la planificación prevista por los gobiernos que las pusieron en marcha y las apoyaron.

Se alcanzaron los objetivos previstos en el PER 2005-2010 sin excesos y se están instalando las inscritas en el Registro de Preasignación de Retribución al ritmo de la resolución por etapas (cuatro fases hasta 2013) y con el retraso acordado con el anterior Gobierno para ahorrar 1000 millones de € al déficit tarifario.  El resultado es que la termosolar va un 30% por debajo de la senda indicativa que España comunicó a Bruselas en el PANER 2010-2020.

En este sentido, el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, falta de forma deliberada y tendenciosa a la verdad cuando declara que las renovables ya han alcanzado el objetivo comprometido para 2020. Las renovables, y en particular la termosolar, son un objetivo estratégico para el país y para Europa; mantener los privilegios y beneficios que las compañías eléctricas vienen disfrutando desde hace tantos años  o compensarlas por el error estratégico de la “burbuja del gas”, claramente no.

De los 7.000 millones en subvenciones, como califica el presidente de UNESA a las primas al régimen especial, hay que recordar que una parte importante se las llevan la cogeneración con gas y la desecación de purines con gas natural, y otra parte, también muy importante, las empresas de UNESA con tecnologías que vienen recibiendo ayudas desde ocho años antes que la termosolar.

Hasta ahora las primas a la termosolar han sido equivalentes al 2% del déficit tarifario acumulado. Por tanto, no puede decirse que sean las responsables del mismo. Se deben abordar las verdaderas causas que lo han causado, las cuales  tienen más que ver con los privilegios que disfrutan las grandes eléctricas desde la Ley 54/97.

En relación con las alarmistas estimaciones de costes realizadas sobre esta tecnología, sus primas representarán en 2013 alrededor de 1200 millones de €, una cantidad similar a la que recibe la cogeneración y bastante inferior a las de la fotovoltaica y la eólica y, por supuesto, a otros ingresos regulados de las compañías eléctricas.

La contribución futura de todas las centrales termosolares que estén en operación en 2013 será del orden del 20% del total de las primas del Régimen Especial, lo cual parece un resultado equitativo en relación con las otras tecnologías, habida cuenta de los valores complementarios que aportan las centrales termosolares en términos de contribución al PIB, empleo y competitividad internacional, además de su característica diferencial de gestionabilidad por su capacidad de almacenamiento e hibridación.

Ese 20 % de las primas al régimen especial que representarán las centrales termosolares se corresponderá con poco más del 3% del coste del total del sistema eléctrico, y la electricidad que estarán generando a partir de 2014 será también cercana a ese 3%.

Por ello, por más que las grandes compañías eléctricas sigan presentando a la termosolar como una cortina de humo y como el foco de sus críticas sobre el déficit tarifario, difícilmente podrán seguir sosteniéndolo ni calificándola de burbuja con estos datos objetivos. Además perjudicarán las importantes expectativas que este sector representa para la economía española (PIB, empleo, liderazgo internacional, convergencia económica de comunidades autónomas más desfavorecidas, …)

 

 

 

 

 



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