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Informe sobre cogeneración en la industria de alimentación y bebidas



MADRID, ESPAÑA// La industria española de alimentación y bebidas, primer sector industrial de nuestra economía y quinto europeo,  lidera el ranking cogenerador español con 142 plantas que suman 1.174 MW de potencia eléctrica instalada, por delante de  la industria papelera y  la industria química.

El sector supone el 7,6% del PIB español, es decir el 14% de las ventas totales y el 17% del empleo total industrial en España, y el pasado ejercicio facturó 81.369 millones de euros, compensando la caída de la demanda interna con un fuerte incremento de las exportaciones, lo que le coloca como tercer país exportador en productos alimentarios de la Unión Europea. El sector está formado por 30.823 empresas de las que el 96% son pymes y ocupa a unos 460.000 trabajadores.

Cuenta con subsectores, como aceites, refrescos, cafés, azúcar, productos cárnicos, huevos, vinos, cervezas, bebidas alcohólicas, lácteos, pescados, zumos, transformados de frutas y hortalizas, conservas, transformados de pescados, congelados y alimentación animal…, que hacen de esta industria un pilar básico de la economía española, sólo superado por el turismo en la contribución al PIB.

El 48% de sus necesidades de electricidad se cubren con cogeneración: de los 10,8 TWh que consume (más de 1.000 millones de euros anuales), 5,2 TWh son generados con cogeneración. Pero además, esta industria tiene potencial para hacer crecer su cogeneración un 26% más, lo que parece una excelente oportunidad para optimizar su eficiencia energética y medioambiental  e incrementar  su competitividad.

El consumo eléctrico  de la industria de alimentación y bebidas supone el 11% de toda la electricidad utilizada en procesos industriales en España, o lo que es lo mismo 4% del consumo eléctrico total nacional. Para ello utiliza el 22% de todo el combustible consumido por la industria española, con características y potenciales propios asociados a energías renovables como la biomasa y los subproductos.

La cogeneración alimentaria, como producción energética simultánea de calor, frío y electricidad es un ejemplo de alta eficiencia, alcanzando un rendimiento medio global de la energía superior al 73%, lo que significa un rendimiento del combustible casi un 50% superior al alcanzado, por ejemplo, en las centrales eléctricas convencionales más modernas, al que habría que añadir la eliminación de pérdidas de electricidad en las redes de transporte y distribución. Esta industria utiliza fundamentalmente gas natural, 44% del consumo total, aunque destaca la utilización de combustibles renovables –98% biomasa– que alcanzan el 27% del total, superando ya al uso de combustibles petrolíferos.

La innovación y la competitividad son las claves de la industria alimentaria y en esta estrategia se enmarca su fuerte apuesta cogeneradora. Se trata de un sector con especial preocupación por los factores estructurales que inciden en los costes, especialmente los que contribuyen a una producción más eficiente energéticamente y de bajas emisiones de carbono, como elemento clave para competir con garantías en los mercados exteriores.

La cogeneración, además de aportar competitividad, genera ahorros económicos y ambientales para el país. El ahorro de emisiones de CO2 asociado al uso de la cogeneración en la industria alimentaria alcanza los 2 Millones de Toneladas de CO2, que a los precios actuales supone ahorrar hasta 30 millones de euros al año. Y que esta industria apueste por la cogeneración indica que la fijación de la capacidad de producción y transformación alimentaria en España está ligada al empleo de las mejores tecnologías en inversiones productivas, eficientes, limpias y bajas en carbono.

La variedad de procesos y operaciones del sector hace que tengan presencia todas las tecnologías de cogeneración, con liderazgo de los motores de combustión interna, – 80% de la potencia instalada en el sector-, seguidos de las turbinas de gas y de vapor, -10% cada una-, lo que refleja los horarios y calendarios de producción, ya que los motores proporcionan flexibilidad de operación en arranques y paradas.

Es significativo que en un sector con multitud de pymes sólo existan 13 unidades de cogeneración de menos de 1 MW, lo que supone una enorme oportunidad de desarrollo del tejido productivo. El potencial de desarrollo de cogeneración del sector es del 26% según el IDAE (Análisis del potencial de cogeneración de Alta Eficiencia en España 2010-2015-2020). La mayor apuesta por la cogeneración indica que la fijación de la capacidad de producción y transformación alimentaria está ligada al empleo de las mejores tecnologías en inversiones productivas, eficientes, limpias y bajas en carbono.

El Plan de Ahorro y Eficiencia Energética 2012-2020  (PAEE 11-20), aprobado en julio, hace referencia explícita a la mejora de la eficiencia energética del sector alimentario a través de la cogeneración, tanto en implantación de nuevas plantas como en renovación de las existentes. (Medidas 5 y 6 sobre Fomento de plantas de cogeneración en actividades industriales y Modificación sustancial cogeneraciones existentes). Los objetivos aprobados de aumentar para 2020 en 3.751 MWe la potencia de cogeneración, incrementando la producción actual en un 70%, son una oportunidad de valor para el sector alimentario por su idoneidad para aplicar la cogeneración.

La industria  alimentaria tiene también importantes oportunidades de desarrollo en el ámbito de la biomasa y los residuos mediante cogeneración. La reciente Propuesta del Plan de Energías Renovables (PER 2012-2020) ubica al sector de Alimentación y Bebidas entre los más significativos en cuanto a consumo de biomasa y a su posible utilización y crecimiento, ya que el 20 % del incremento de la energía térmica consumida por este sector se producirá mediante cogeneración con Ciclo ORC. Asimismo, el Plan de Energías Renovables estima un potencial total de biogás procedente de residuos de la industria alimentaria de 367,5 ktep, que puede ser transformado eficazmente en electricidad y calor útil a través de cogeneración.

La Confederación Europea de la Industria de Alimentación y Bebidas (CIAA) hace hincapié en que la sostenibilidad está en el corazón del negocio alimentario, ya que la industria alimentaria europea compra el 70% de la producción agrícola de Europa y es el mayor importador de productos agrícolas del mundo. La CIAA destaca que “incrementar la eficiencia energética y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero son factores importantes para mejorar la competitividad industrial y la sostenibilidad medioambiental” y afirma que “una mayor promoción de las tecnologías eficientes como la cogeneración, puede ayudar a Europa a lograr una sociedad baja en carbono.”

Los procesos de los subsectores de lácteos, cárnicos, zumos y conservas requieren mucha demanda de calor y de frío, además de electricidad, lo que recae en los costes y hace que las emisiones estén ligadas en un 99% al uso de la energía, siendo bajas las de proceso. Estos subsectores dan prioridad a la eficiencia energética,  invierten en tecnologías bajas en carbono y altas en eficiencia, es un factor estratégico clave. Además, la cogeneración, la trigeneración y la poly-generación ofrecen nuevas posibilidades al sector, como la producción de biogás a partir de subproductos, la utilización de subproductos como combustible renovable o la generación de electricidad.

Azúcar, productos cárnicos, lácteos, conservas, congelados, cervezas y una larga lista de productos habituales en nuestra cesta diaria de la compra son productos fabricados por empresas que emplean la cogeneración para ser más competitivas y más eficientes energética y medioambientalmente. Líderes nacionales e internacionales de la alimentación y las bebidas se apoyan en la cogeneración para incrementar su eficiencia y sus niveles de competitividad, logrando mayor rentabilidad y estabilidad en el empleo. Líderes como Nestlé, Ebro, Rianxeira, Pascual, Whisky Dyc, Campofrío, Carbonell, Dawn, EL Pozo, Calvo o Forlasa… se valen de la cogeneración como herramienta para incrementar su competitividad, siendo más eficientes y rentables económica y medioambientalmente, y dando estabilidad al empleo que generan.



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