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Un experto defiende la implantación de redes inteligentes para reducir los problemas de abastecimiento energético en iberoamérica



VALENCIA, ESPAÑA// La competitividad económica de Iberoamérica pasa por una decidida apuesta por las tecnologías basadas en renovables y la implantación de las llamadas “redes inteligentes” –smart grids– para reducir los problemas de abastecimiento energético y consolidar su desarrollo industrial, según explicó el gerente de ISER Energías Renovables, Jaime Cardells, en el Seminario de Eficiencia Energética en Servicios Públicos celebrado en Bogotá (Colombia).

El especialista en I+D sostenible explicó que la apuesta por la integración de las redes inteligentes en combinación con un desarrollo del modelo de generación distribuida de electricidad ofrecerían la seguridad en el abastecimiento eléctrico de la que carecen muchos centros industriales en los países del cono sur americano.

En este sentido, Cardells explicó que economías como la colombiana pueden ser un referente tecnológico si apuestan por éstas tecnologías de última generación, lo que les permitiría favorecer la competitividad de su industria y la mejora de sus infraestructuras. Además, esta política garantizaría a estos países disponer de recursos energéticos casi ilimitados por la riqueza natural que atesoran, mientras que la actual políticas energética orientada a fuentes no renovables sólo reduce sus activos de futuro como consecuencia de la sobreexplotación de los recursos naturales.

El gerente de Iser, que participó en este encuentro junto con directivos de firmas energéticas españolas, como Gas Natural, e iberoamericanas, caso de Electricaribe o Enertolima; incidió en que solo un empuje en inversión orientada al desarrollo energético basado en renovables permitiría mejorar la situación de sus infraestructuras y servicios. Y, por tanto, el experto español ha defendido que, con una política de “reorientación energética” a fuentes renovables, una tercera parte de la demanda energética de éstos países podría cubrirse con tecnologías verdes en un plazo inferior a diez años.

Y, como ejemplo, Jaime Cardells abogó por la implantación de un modelo de abastecimiento basado en sistemas de generación distribuida, esto es, aquellos que se conectan a la red de distribución y que se caracterizan por encontrarse instalados en puntos cercanos al consumo, frente al modelo actual basado en grandes puntos de generación que abastecen a zonas geográficas amplias. Un sistema que, además, favorece la reducción de la saturación de las líneas principales y evite problemas en su gestión y mantenimiento.

Así, la combinación de este modelo con un sistema de gestión de redes inteligentes ofrecería nuevas oportunidades de desarrollo en regiones que no disponen de recursos energéticos suficientes. Y, del mismo modo, respaldaría el esfuerzo que realizan entidades como la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Públicos y Comunicaciones (ANDESCO), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) de la República de Colombia, para hacer más adecuadas y eficientes sus infraestructuras.

Eficacia demostrada

De hecho, Cardells afirmó que la apuesta por las redes inteligentes ya ha demostrado su eficacia en sus primeras aplicaciones prácticas, al tiempo que permite “reducir problemas estructurales” como los cortes en el suministro eléctrico que sufren muchas poblaciones cuando se alcanzan puntos de saturación en el uso de las redes eléctricas actuales.

Como consecuencia de estos picos de consumo provocados, por ejemplo, por una variación extrema de la temperatura, se generan saturaciones en las redes eléctricas por la demanda en un punto concreto por el que transita o debe transitar la electricidad, si bien, con la implantación de las redes inteligentes, éstas gestionan itinerarios alternativos y/o acceso a puntos de producción energética adicionales que favorecen la fluidez del flujo, según Cardells.

Tal y como ha avanzado el gerente de ISER, los sistemas basados en la generación distribuida garantizan obtener una mayor predicción del costo de la energía, mejor control y administración de la fuente de producción y de las cargas, incrementando el rendimiento y optimizando la eficiencia energética. Y, todo ello, “sin olvidarnos que permite el uso del combustible o fuente energética disponible en el lugar, así como combustibles que se desechan de otros procesos, lo que se traduce en menor contaminación ambiental y mayor velocidad de repuesta a aumentos de la demanda”, según Jaime Cardells.



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