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WWF muestra cómo reducir un 30% las emisiones de CO2 en los sectores difusos



MADRID, ESPAÑA // WWF ha hecho público hoy el informe “La ruta de España hacia Copenhague” para solicitar al Gobierno español un fuerte compromiso en la lucha contra el cambio climático. La organización pide que España asuma en 2020 el objetivo de reducción de emisiones en sectores como el transporte, el comercio o la agricultura, de un 30% respecto a las existentes en 2005. Limitar la velocidad en las circunvalaciones de las principales ciudades o incentivar la rehabilitación energética de viviendas son algunas de las claves propuestas por WWF.

WWF ha realizado un estudio, junto con la consultora ECOFYS, para analizar la viabilidad y el coste de reducir un 30% las emisiones de CO2 para 2020 en ámbitos como el transporte, residencial, comercial, institucional, residuos, agricultura e industrial, conocidos como “sectores difusos” y que no están incluidos en el comercio de derechos de emisión.

Bajo el título “La ruta de España hacia Copenhague”, WWF demuestra que España tiene el potencial adecuado para asumir el objetivo de reducción de emisiones en estos sectores un 30% respecto a las existentes en 2005. Además, el informe destaca que es necesario incrementar los instrumentos y los recursos adecuados para que tanto las medidas puestas ya en marcha, como las nuevas, se desarrollen al máximo. Asimismo, WWF pide al Gobierno que evalúe regularmente su eficiencia en plazos que no superen los 4 años. Por último, solicita que enfoque las soluciones anticrisis hacia la eficiencia energética, ya que está demostrado que generan más empleo, ahorran energía y reducen la contaminación, además de los costes energéticos.

Reducción del 30%

El análisis de WWF muestra que el coste total para cumplir con esta meta de reducción del 30% es de unos 1.000 millones de euros. Si se estima un período de puesta en marcha de 5 años, el coste anual sería de 200 millones, es decir, tan sólo el 0,02% del PIB español.

Entre las acciones propuestas, se encuentra la limitación de la velocidad máxima en todas las circunvalaciones de las principales ciudades a 90 km/h en horas punta (4 horas al día), en lugar de 120 km/h. Esta reducción supondría el ahorro diario en toda España de más de 1.600 toneladas de CO2 y de 0,60 millones de litros de combustible. En este sentido, la ciudad de Barcelona ha sido pionera en implantar esta iniciativa, lo que le ha permitido ahorrar 231,6 toneladas de CO2 diarias.

Otra propuesta es mejorar la rehabilitación energética de viviendas, con una nueva ley que incentive que dichas obras se realicen por empresas de ahorro energético. De este modo, se lograría mejorar la eficiencia energética de las casas un 30%, con medidas que se amortizarían en 3-5 años.

Hasta el momento, España sólo se ha comprometido a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) difusas un 10% para 2020, respecto a los niveles de 2005. Sin embargo, WWF considera que nuestro país tiene un potencial mayor, como demuestra este estudio. Además, este compromiso del 10% ni siquiera supone una mejora respecto a los niveles exigidos por el Protocolo de Kioto para el período 2008-2012. Todo lo contrario, significaría un aumento de las emisiones difusas un 46% respecto a los niveles de 1990.

Oportunidad de concretar  liderazgo

Según Mar Asunción, Responsable del Programa de Energía y Cambio Climático de WWF España, “El gobierno español tiene la oportunidad de concretar su liderazgo en la lucha contra el cambio climático apoyando un 40% de reducción de emisiones   para 2020 dentro de la Unión Europea y respecto a los niveles de 1990. También lo puede lograr asumiendo a nivel nacional voluntariamente un objetivo más ambicioso que el 10% adjudicado por el paquete europeo de clima y energía para los sectores difusos” .

En la Cumbre del Clima de Copenhague, WWF pide a los responsables políticos que busquen un acuerdo ambicioso, que garantice que la temperatura global no aumente más de 2ºC; justo, que cuente con el apoyo financiero y tecnológico de  los países desarrollados a los no industrializados para implantar economías bajas en carbono y facilitar su adaptación a los impactos derivados del cambio climático; y vinculante, con obligaciones específicas y sanciones ante los incumplimientos.

En este sentido, WWF considera que el nuevo texto debería basarse en el objetivo de reducción global para 2050 de, al menos, el 80% de las emisiones de CO2 existentes en 1990 y establecer compromisos claros y equitativos de los países. La organización también solicita que el futuro Tratado contemple una financiación de aproximadamente 160.000 millones de dólares al año para permitir que los países no industrializados pongan en marcha acciones de mitigación y adaptación a los efectos del cambio climático.  Por último, WWF reclama en Copenhague una reducción drástica de las emisiones procedentes de la deforestación y que en 2020 se acabe con la degradación de los bosques y se respeten los derechos de los pueblos.



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