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Los vendedores del Mercado Central podrían ahorrar cerca de 40.000 €



VALENCIA, ESPAÑA // El Instituto Tecnológico de la Energía (ITE), junto a la empresa Gesensa Soluciones Energéticas, ha desarrollado un proyecto de asesoramiento en materia energética para el Mercado Central de Valencia. La principal conclusión a la que han llegado es que los vendedores de la institución valenciana podrían ahorrar más de 40.000 euros simplemente cambiando los tubos fluorescentes con balasto convencional por tubos fluorescentes con balasto electrónico.

Con el empleo de balastos electrónicos se consiguen incrementos del rendimiento de la lámpara de entre un 20-25%, respecto a las encendidas con balastos convencionales. Además los tubos ocupan menos espacio y tienen una vida más larga. Otra de las ventajas del balasto electrónico es que  elimina el parpadeo de la lámpara en el encendido y el ruido audible que aparece cuando se emplean balastos convencionales, tal y como ha explicado Amparo Broseta, coordinadora del proyecto en el ITE.

Según el proyecto, cofinanciado por la Conselleria de Industria, Comercio e Innovación, la factura de electricidad agrupada de los vendedores del Mercado Central supuso en 2008  la cantidad de  177.143,76 euros. Con el simple gesto de cambiar los tubos fluorescentes, los vendedores podrían ahorrar hasta un 22,6%.

Otra recomendación que surge del proyecto, de cara a la rehabilitación del Mercado Central, es que se instalen “cámaras frigoríficas de mayor tamaño en las que más de un titular pudiera conservar sus productos, siempre y cuando dichos productos sean de características similares. La facturación asociada a la cámara se repartiría entre los titulares que la explotan en función de la superficie ocupada o los kilogramos de producto conservado”.

Segmentación en  los  diferentes tipos de puestos del Mercado

El proyecto, que se desarrolló durante los meses de diciembre de 2008 a marzo de 2009, ha segmentado los  diferentes tipos de puestos que el Mercado Central alberga en sus instalaciones. Así, los técnicos de la empresa Gesensa Soluciones Energéticas han llegado a diferenciar hasta cinco tipos diferentes de puestos de venta en función de las mercancías que venden y de los metros cuadrados de cada establecimiento.

Cada uno de estos tipos de establecimiento tiene unos requerimientos energéticos diferentes. Así, según José Manuel Grau, director técnico de Gesensa, “el ahorro energético varía en función de las necesidades de consumo de cada establecimiento. Los de tipo A o B que son vendedores de carnes, helados, o  establecimientos que combinan estos productos perecederos con los típicos de ultramarino, requieren mayor cantidad de energía que establecimientos que venden frutos secos, frutas o incluso menaje de cocina”.

Sin embargo la recomendación es prácticamente generalizada para todos: “es importante que mantengan limpias las luminarias, es decir, los tubos y las bombillas, y que las sustituyan por otras más eficientes. Una luminaria sucia reduce en un 10% la cantidad de luz que emite, por lo tanto nos obliga a poner más puntos de luz. Por otro lado, si buscamos las más eficientes nuestro consumo se reducirá”, aconseja José Manuel Grau. Para Grau “tenemos tan asumidos los costes eléctricos como costes fijos que no nos damos cuenta de que ahorrar en dichos costes es como si nos subieran el sueldo”



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