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Bali se cierra con el compromiso de un nuevo acuerdo global, pero se queda corta en ambición



BALI, INDONESIA // Los líderes políticos reunidos en la cumbre de las Naciones Unidas de Bali cerraron un acuerdo para emprender negociaciones formales que finalicen en 2009 con un nuevo acuerdo para relevar Kyoto. No obstante, se quedaron cortos en ambición al no reflejar en el texto del documento final el rango de reducciones necesario para los países industrializados de acuerdo con las recomendaciones del IPCC, afirma WWF/Adena.

Los gobiernos estaban reunidos en Bali para negociar el futuro acuerdo que encaminara a los países desarrollados a reducir sus emisiones entre un 25 y un 40% para 2020 por debajo de los niveles de 1990. Los hallazgos del Cuarto Informe de Evaluación del IPCC, reconocido con el Premio Nobel de la Paz este año, muestran claramente que para mantener el mundo por debajo de un aumento de temperatura de 2ºC, comparado con los temperaturas preindustriales, las emisiones globales necesitan empezar a descender en una década.

Después de un acalorado enfrentamiento en las últimas 15 horas y ante la intensa presión pública, la delegación de EEUU decidió unirse a las negociaciones globales. El precio para su participación fue, sin embargo, rebajar el contenido del acuerdo. “La Administración Bush intentó salirse con la suya, pero finalmente tuvieron que ceder ante la presión” afirma Hans Verolme, Director del Programa Global contra el Cambio Climático de WWF/Adena. “La hoja de ruta de Bali deja el camino abierto para que el nuevo presidente de EEUU pueda hacer una verdadera contribución a la lucha global contra el cambio climático”.

En los próximos dos años, los países industrializados necesitan acordar reducciones drásticas de emisiones y articular nuevas formas de financiación, apoyando la transferencia tecnológica y la adaptación. La Unión Europea y países en desarrollo como Brasil, China y Sudáfrica propondrán un plan de trabajo maratoniano para la negociación de estos dos años, que compense los flecos de Bali. Ha habido avances en algunas de las partes que compondrán el futuro acuerdo, como en transferencia de tecnología, incluidas tanto las de reducción de emisiones como las de adaptación, e incentivos financieros.

Al final, se pondrá en marcha el Fondo de Adaptación, pero tendrá que ser habilitada una financiación adicional y soporte técnico para los países más pobres. Los gobiernos han reconocido que el 20% de las emisiones procede de la pérdida de bosques. Así, existe el compromiso de abordar la deforestación tropical, también conocida como Reducir Emisiones de la Deforestación y la Degradación (REDD), por lo que tienen dos años para articular la fórmula.

“Un mecanismo ambicioso y adecuadamente financiado para evitar la deforestación permitirá a los países con bosques tropicales desarrollar sus economías sin destruir los bosques, y así hacer una contribución significativa a mitigar el cambio climático” afirma Rodney Taylor, director del Programa global de Bosques de WWF/Adena. “El mecanismo debe incluir salvaguardias que aseguren que los proyectos beneficien a las personas cuya economía depende de los bosques, y que conserven la biodiversidad”.



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