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Greenpeace espera que los gobiernos actúen tras las advertencias científicas



Greenpeace reta a los Gobiernos a que tomen cartas inmediatamente en el problema del cambio climático, después de las últimas y más alarmantes advertencias de la comunidad científica internacional sobre las amenazas del cambio climático si no se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero de forma drástica.

El último informe sobre los conocimientos científicos sobre cambio climático del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPPC) reunido en París, concluye que, si continuamos actuando como hasta ahora, es probable que las temperaturas medias globales suban para 2095 entre 1.1°C y 6,4°C por encima de los niveles de entre 1980 y 1999, llevando a más sequías, peligrosas olas de calor, inundaciones y huracanes más fuertes, al deshielo rápido de las capas de hielo y a una subida importante del nivel del mar.

“Cabe destacar una buena noticia y es que ha mejorado enormemente nuestra comprensión del sistema climático terrestre y de nuestro impacto en él. La mala noticia es que cuanto más sabemos sobre el clima, más precario se presenta el futuro. De aquí se saca un mensaje claro para los Gobiernos: la ventana de acción se estrecha rápidamente. Si el anterior informe del IPCC fue como un despertador, éste equivale a la alarma de una sirena de bomberos”, dijo Stephanie Tunmore, responsable de la campaña de energía y cambio climático de Greenpeace Internacional, en París.

Algunas de las conclusiones más destacadas del informe del IPCC incluyen:

  • La atribución, con un 90% de confianza, de la responsabilidad del impacto humano sobre el clima. Esta precisión es la más alta de las anteriores evaluaciones y ha sido evaluado en todas las regiones de mundo.
  • Un aumento en la “sensibilidad” teórica del clima, es decir, cómo el clima responderá a una duplicación de la concentración de los gases de efecto invernadero en la atmósfera en comparación con los niveles preindustriales. Hasta ahora, la mejor estimación disponible indicaba que al duplicarse la concentración de gases se produciría un calentamiento de 2,5 grados centígrados, y ahora esos mismos gases se calcula que producirían un calentamiento de 3 grados centígrados.
  • La confirmación de que el rango de aumento de la temperatura media global del planeta esperada para 2100 (si no se logran reducir las emisiones) es de entre 1,1°C y 6,4°C para 2095 respecto a los niveles de 1980-1999 (1).
  • Aumento de la intensidad de las las tormentas tropicales, una conclusión que no fue posible lograr en el Tercer Informe de Evaluación. Los aumentos observados en la intensidad tienen correlación con el aumento de la temperatura superficial del mar.
  • El Antártico y las capas de hielo de Groenlandia contribuyeron de forma substancial (alrededor del 15%) al aumento observado en el nivel del mar sobre el periodo entre 1993 y 2003. Sin embargo, los modelos dicen que la capa antártica de hielo debería, de hecho, crecer debido al aumento de las precipitaciones. Esto significa que todavía los modelos no pueden explicar el aumento en la pérdida de masa de hielo especialmente de la Antártida, y no justifican completamente la fusión y la pérdida rápida de masa de hielo de Groenlandia. Así, mientras se sabe que la subida de nivel del mar será probablemente más grande de la prevista actualmente, es todavía difícil cuantificar precisamente de cuánto.
  • Un calentamiento de 1,9 a 4.6°C encima de los niveles preindustriales (claramente dentro del rango esperado para el siglo XXI) llevaría a la práctica eliminación de la capa de hielo de Groenlandia, si ese calentamiento se sostiene durante mil años o más. Eso elevaría el nivel del mar entre 6 y 7 metros. El informe encontró también que las temperaturas futuras proyectadas para Groenlandia son comparables a las de un período templado de hace 125.000 años, cuando los niveles del mar eran 4-6 metros más altos que hoy.

“Necesitamos mantener el aumento de la temperatura global debajo de 2°C comparado con los niveles preindustriales para evitar los impactos más catastróficos del cambio climático. Para hacer esto, las emisiones globales de CO2 deben alcanzar un máximo para 2020 y bajar rápidamente después”, ha declarado José Luis García Ortega, responsable de la campaña de cambio climático y energía de Greenpeace.

La semana pasada Greenpeace presentó un nuevo informe, la [R]evolución Energética, un estudio detallado de cómo el mundo puede proporcionar la energía que necesita para su desarrollo para 2050, logrando a la vez una reducción del 50% de las emisiones de CO2 globales y teniendo en cuenta al mismo tiempo el aumento de la población mundial y el crecimiento económico.



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